40 países aprueban resolución contra la caza de ballenas

Balleneros

Si bien la caza de ballenas es una actividad bastante antigua, y realizada por bastantes grupos indígenas del hemisferio norte, lo cierto es que con el advenimiento de la Revolución Industrial adquirió una importancia mucho mayor a la de tiempos anteriores.

En aquellos tiempos la grasa de ballena era fundamental para iluminar los hogares y las ciudades en las noches, y a medida que las poblaciones se volvían más y más grandes la grasa de ballena incrementaba su importancia pues la alternativa: la madera, ya no daba abasto.

Más importante aún, la aparición de mejores tecnologías permitió que los balleneros pasasen de cazar una o dos ballenas en una semana a cazar decenas. Los barcos balleneros se convirtieron en verdaderas fábricas flotantes en donde el animal era matado, destazado, procesado y los desechos separados todo de una vez. Por décadas, la grasa de ballena iluminó los hogares de muchos países del hemisferio norte y la carne fue un recurso valioso para las poblaciones de esta región.

Pero pronto quedó claro que este frenesí de extracción no era sostenible. Las poblaciones de ballenas comenzaron a disminuir de manera acelerada y algunas quedaron al borde de la extinción. Se calcula, por ejemplo, que en el siglo XX se mataron unas 360.000 ballenas azules, y para 1960 quedaban menos de mil individuos de esta magnífica especie.

Por esta razón, las diversas naciones del mundo crearon en 1946 la Comisión Ballenera Internacional, y en 1986 (sí, extremadamente tarde) se estableció una moratoria que tenía como objetivo permitir que las poblaciones de ballena recuperaran sus números, mermados tras décadas de pesca intensiva.

Resolución contra la caza de ballenas

En la actualidad, algunos países se han retirado de la Comisión Ballenera y han recomenzado las capturas comerciales, principalmente Islandia (que caza 100 rorcuales aliblancos y 150 rorcuales comunes al año) y Noruega (que caza 999 rorcuales aliblancos al año). Así mismo, varias comunidades nativas tienen derecho a cazar ballenas para su sostenimiento, como los Inuit de Canadá y Groenlandia que pueden cazar 30 ballenas al año (aunque normalmente solo cazan una).

Japón, quien sí hace parte de la Comisión Ballenera, caza una gran cantidad de ballenas con “fines científicos”, y convenientemente vende la carne restante para que no se desperdicie. Alrededor del 1,7% de toda la carne consumida en Japón es de ballena.

El resto de países de la Comisión, en su mayoría, se oponen a la caza de ballenas, y por esta razón en la pasada reunión (realizada en Brasil) se realizó una votación para finalizar definitivamente la caza de ballenas. De los 89 países firmantes, 40 votaron a favor, 27 en contra y los demás se abstuvieron.

El acuerdo, que no es vinculante, fue llamado la “Declaración de Florianópolis” y establece que la caza de ballenas ya no es una actividad económica necesaria y que como tal debe comenzar a finalizarse de manera definitiva. El acuerdo fue rechazado por los países cazadores, quienes –liderados por Japón– consideran que las poblaciones de ballenas se han recuperado y es posible combinar la conservación de las especies con la caza comercial.

El debate no será fácil, pues son bastantes los países que no consideran erróneo cazar ballenas. A fin de cuentas, argumentan, pescamos atún, bacalao, salmón, anchoa, sardina… entre muchas otras especies.

Bibliografía:

  1. https://sostenibilidad.semana.com/medio-ambiente/articulo/victoria-para-las-ballenas-aprobaron-resolucion-contra-su-caza/41591v
  2. http://www.elmundo.es/elmundo/2009/01/28/ciencia/1233146753.html
  3. https://es.wikipedia.org/wiki/Caza_de_ballenas#cite_note-10

Imágenes: 1: semana.com, 2: sostenibilidad.semana.com

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