1424 o el último viaje del gran almirante Zheng He. ¿Llegaron los chinos a América?

Arqueología, Historia

La necesidad de descubrir es inherente a la misma naturaleza humana. Desde el origen de la humanidad, las bandas de cazadores – recolectores se esparcieron por todos los continentes, y milenios después los aventureros polinesios colonizarían las islas más remotas del pacífico.

La Historia dictaminó que serían los europeos quienes se lanzaran a la gran aventura de conocer y conquistar el mundo. Sus grandes viajes comenzarían en 1428 cuando Enrique el Navegante, monarca portugués, se lanzó a las costas de África en una serie de viajes que llevarían a sus sucesores a llegar a India y, más adelante, a China. Poco tiene esto de sorprendente: Europa combinaba una cultura pujante, una mentalidad aventurera y un bloqueo económico (generado por la presión de los Turcos Otomanos en el Oriente) que le impedía hacer parte de las grandes rutas comerciales asiáticas, características que explican la voluntad europea de hacerse a la mar. Los europeos, tremendamente atrasados algunos siglos antes, habían aprendido rápidamente de sus maestros musulmanes las artes de la navegación marina.

¿Y si no hubieran sido los europeos?

Los intereses coloniales chinos

Sin embargo, hubo otra región en el mundo que también tuvo, por un momento, la intención de salir de su tierra y conocer el mundo. Una región caracterizada por un avance tecnológico impresionante, por un gobierno fuerte y por ser la fuente de grandes riquezas. Me refiero, por supuesto, a China, país que durante muchos siglos tuvo los principales avances científicos y las mayores hazañas humanas, hasta ser superada finalmente por Europa en el siglo XVIII.

En el año 1399 el emperador Zhu Di de la dinastía Ming subió al trono del Imperio Chino. Era su voluntad conocer los tesoros y las maravillas que se encontraban más allá del mundo conocido, por lo que encargó a uno de sus lugartenientes, el gran eunuco de la corte Zheng He, la construcción de una flota que pudiera visitar los rincones más alejados de la tierra.

Las misiones del almirante

Poco tenían que ver los barcos chinos con la flotilla que partió de España en 1492. En lugar de tres barcos, las flotas chinas estaban constituidas por centenares; en reemplazo de las endebles carabelas portuguesas los chinos construían verdaderas fortalezas flotantes conocidas como Juncos (más adelante aparece una imagen comparando un junco con una de las carabelas de Colón), en los que se podía sembrar, cultivar, almacenar alimento en buen estado, extraer agua potable del mar e incluso pescar mediante plataformas especiales y nutrias entrenadas expresamente para este propósito. Pero al contario que los europeos, los chinos no llevaban un mensaje de guerra: ellos buscaban descubrir el mundo y aprender de él, no conquistarlo.

Fueron 7 los viajes del Almirante, el primero de los cuáles se realizó en 1404. En ellos llegó al reino Khmer de Camboya, a India y Sri Lanka, a las costas africanas (de donde se trajeron animales como regalos) y australianas e incluso a Nueva Zelanda. Pero algunas evidencias podrían indicar que Zheng He podría haber llegado a américa casi un siglo antes de los españoles, y a territorios antárticos y árticos más de 4 siglos antes que los primeros europeos. Si bien la evidencia no permite afirmarlo todavía, lo cierto es que Zheng He contaba con tecnología suficiente para lograr estas hazañas.

Algunas leyendas americanas, y la presencia de fauna y flora nativa del este asiático (por ejemplo, de algunas especies de gallinas) fortalecen esta postura, aunque se han presentado hipótesis alternativas como la llegada de polinesios desde el pacífico con estos mismos animales (hay que tener en cuenta que los polinesios llegaron a Hawái en el siglo XIII, por lo que era perfectamente posible para ellos arribar a tierras americanas. Lamentablemente, gran parte de los archivos chinos de estos viajes ya no existen, por lo que es complicado verificar que dichos eventos sucedieron realmente.

¿Llegaron a América?

Pruebas de la llegada

Lo cierto es que la séptima flota no tenía razones para detenerse. En su libro, el marino británico Gavin Menzies propone que la misión de esta flota no era más que circunnavegar el globo y llevar un mensaje del emperador chino a todos los reinos del mundo. Se presentan muchas pruebas: hay lo que parecen ser restos de un barco chino en las Antillas, cerca de Florida; existen monolitos en la costa oriental de África que se asemejan mucho a aquellos que la flota de Zheng He plantó en Sri Lanka; y principalmente hay razones para suponer que los europeos conocían de antemano las rutas que iban a recorrer y dicho conocimiento no podía sino provenir de mapas árabes que, a su vez, venían de China.

En este periodo China era la única región del mundo lo suficientemente avanzada para plantear estas expediciones tan pronto como en 1404. Sus emisarios se caracterizaban por su humanidad y su cultura, por lo que eran bien recibidos en muchas de las regiones a las que llegaban, e incluso se considera que debido a este trato los portugueses, 50 años más tarde, serían bien recibidos en estas regiones de pobladores que aún recordaban los beneficios que para sus regiones habían traído las flotas chinas (huelga decir que los portugueses, contrarios a los chinos, manejaban un lenguaje de violencia y dominación).

El final del sueño

Las hazañas de Zheng He terminaron abruptamente en 1425 con la muerte de Zhu Di. Su hijo no quiso continuar con las expediciones, y su nieto apenas envió una pequeña flota para devolver a los diplomáticos a sus lugares de origen. En una sucesión de eventos lamentable, los eunucos, defensores de la expansión marítima, perdieron poder frente a la corte confuciana, que poco a poco limitó la navegación (hasta prohibirla totalmente unas décadas más tarde) y que destruyó muchas de las cartas marítimas, los mapas y los documentos que narraban las hazañas del almirante. China se encerraría en sí misma y serían los europeos quienes hicieran contacto con ella más de un siglo después.

Resulta interesante pensar qué habría sido del mundo si China, junto con Europa, se hubiera lanzado al descubrimiento del mundo en el siglo XVI. Quizás bajo la égida China se habrían cometido menos brutalidades (los chinos eran mucho más civilizados que sus homólogos europeos en este periodo), quizás los pueblos habrían podido elegir un colonizador que les gustase. Quizás, así mismo, el mundo no habría crecido bajo el dominio europeo, sino bajo el dominio de dos regiones que habrían tenido que esforzarse para ganarse el apoyo de sus súbditos. Y probablemente China habría tenido recursos para modernizarse décadas antes de lo que lo hizo.

En todo caso, resulta innegable que China se lanzó a sus propias hazañas de descubrimiento mucho antes que los primeros europeos, y que es posible que visitara el nuevo continente e incluso la antártica mucho tiempo antes que cualquier otra civilización del viejo mundo.

Fuente de imagen 1: historiasdelahistoria.com

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